René Escobar, una nueva mentalidad mexicana

Transformar la idiosincrasia del mexicano parece una tarea ardua y casi imposible. Para la mayoría de los escépticos en gran parte del mundo, el llamado “tercer mundo” está condenado a repetir los mismos errores del pasado por el hecho simple de que no están listos para el cambio, pues este les asusta y es su condena. Pero no todo está perdido, existen aún personas, un grupo selecto de mexicanos, como René Escobar, que desean cambiar el script del asunto.

Etiquetas como la pobreza, la ignorancia, el abuso y la corrupción son sólo algunas que se nos ha adjudicado a los mexicanos en varios países del mundo. Nada más alejado de la realidad. En nuestro país no podemos darnos el lujo de permitir que los aspectos negativos mancillen el buen nombre de mucha gente trabajadora que día con día se levanta para dar lo mejor de sí y ofrecer su granito de arena para hacer de México un mejor lugar para vivir. No debemos considerar aceptable el que se nos cubra con estereotipos que algunos han estado a mal perpetuar para nuestra mala suerte. Gente de trabajo y visión como René Escobar son el ejemplo claro de lo que debe hacerse: trabajo arduo con un compromiso social.

Suele escucharse a menudo en los medios que la desigualdad en nuestro país se profundiza con el paso de los años, de que los tratados económicos internacionales y las constantes privatizaciones de instituciones públicas sólo han beneficiado a los altos empresarios, quienes siguen sumando riqueza. Sin embargo, personas como René Escobar nos han mostrado que esto no tiene por qué ser una condicionante, sino muy por el contrario, es la oportunidad perfecta para demostrar que podemos cambiar al mundo sin aspirar a devorar recursos en nuestra búsqueda.

Escobar Bribiesca, un empresario y deportista devoto, originario de la Ciudad de México, ha colaborado con organizaciones de asistencia pública, porque sabe muy bien que para hacer de México una potencia mundial la respuesta está en ayudar a los más vulnerables, a quienes menos tienen y concentrar su aporte para construir un mejor ideal de nación. Ser exitoso significa más que triunfos profesionales y/o personales, es una responsabilidad para quién consigue sus objetivos el inyectar en los demás su incansable amor por lo que hace, por la vida. René Escobar nos ha mostrado que los mexicanos somos capaces de alcanzar las más altas proezas sin necesidad de quejarse y quedarse tumbado en un sofá, con la tristeza de sentirse insignificante en un mundo gigantesco: el mundo es de quién lo trabaja, valga la paráfrasis de la inmortal frase de Emiliano Zapata.